Amigo mío desde chico. Mariano, su hermano, era como mi hermano, y Luis, el más pequeño, siempre estaba alrededor de nosotros. Fuimos monaguillos en los Descalzos de Écija y, desde allí, en bicicleta, nos íbamos a bañarnos al río o a la piscina de los Muñoz. Tenis y caballos casi todos los días; todo esto durante las vacaciones, pues durante el curso estábamos internos.

En la feria montaba un caballo portugués de, creo, un rejoneador al que cogió el toro y se quedó en casa de los Torres para curarse. Era un auténtico aparato. De todos los niños que salíamos a la feria a caballo, solo Luis iba perfectamente vestido de corto.

Después, las distintas carreras profesionales nos separaron y Luis ocupó grandes puestos de dirección en Dragados. En aquella época le llamaban el “San Pablo de Écija”, porque colocaba a todo el mundo que se lo pedía. Más tarde se convirtió en un gran empresario: construyó y desarrolló varios negocios más. En mi opinión, triunfó plenamente en su vida profesional.

Se casó con una gran mujer, Elia González de Aguilar Enrile, hija del Conde del Águila, con la que tuvo cuatro maravillosas hijas que le acompañaron en todas sus actividades, haciéndolo un abuelo feliz. Montero y feriante, y, sobre todo, amigo de sus amigos, a los que hizo disfrutar muchísimo en sus múltiples iniciativas.

Cuando el Club quedó huérfano de presidente tras la muerte de Antonio S. Bedoya, durante la negociación con Álvarez Colunga yo presenté a Luis como nuevo miembro de la Junta, siendo aceptado por unanimidad; creo recordar que fue en 1997 o 1998.

Fue Juez Nacional de Completo de Enganche y ejerció en innumerables concursos. También fue juez de Tradición, siendo habitual en las exhibiciones de enganches de las Reales Maestranzas de Sevilla y Ronda, así como en la exhibición de la Feria del Caballo de Jerez. Participó en los derbis y CIAT de Ardea Purpurea.

En la feria, siempre tenía sus coches —la briska a la media potencia y el faetón ecijano en tronco— en la puerta de su caseta, a disposición de sus amigos.

Durante la legislatura de Jesús Contreras fue nombrado vicepresidente y tesorero, su hombre de confianza, cargo que desempeñó hasta ahora. Sirvió al Club con ilusión y siempre desde su responsabilidad económica, velando en todo momento por sus intereses. Durante estos últimos 30 años gestionó económicamente las obras del Museo de Carruajes y su puesta en escena, la nueva sede del Club y un sinfín de concursos completos: tres Campeonatos de España, dos de Andalucía, CIAT, exhibiciones, destacando los dos SIAT celebrados en el Hipódromo de Dos Hermanas en los años 2007 y 2008, giras, carreras de postas, así como todas las reuniones, conferencias y tertulias. Detrás de todo ello estaba siempre Luis, llevando con firmeza —y acierto— las riendas económicas.

El día 30 hablé con él; estaba totalmente recuperado. Venía de una montería, me dijo, y se nos fue en 24 horas. La Virgen de la Soledad, de la que fue Hermano Mayor y siempre devoto, le abrirá el camino del Cielo. Allí se reunirá con el resto de nuestra pandilla ecijana: Fernando Enrile, Enrique López, Ángel Antonio Muñoz, Pepe e Ignacio García Verde y Eladio Fernández Montaño. Desde allí, acordaos de los que quedamos; seguís con nosotros porque hablamos de vosotros y os recordamos permanentemente.

Adiós, amigo Luis. Te queremos.

 

Ramón Moreno de los Ríos y Díaz

Vicepresidente del Real Club de Enganches

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