Cuando acabó la entrega de premios empezaron los altavoces en un idioma que no entendíamos, y observamos que todo el público se marchaba y nosotros decidimos darnos un paseo por los jardines del Palacio Real.
En un momento determinado aparecieron cuatro señores de uniforme armados hasta los dientes y nos empujaron hacia los setos que configuraban los pasillos, protestamos, pero ni ellos nos entendían, ni nosotros a ellos.
Al rato para sorpresa nuestra vimos llegar a la Reina Beatriz de Holanda y al príncipe de Edimburgo que se paseaban por los jardines, y fue entonces cuando entendimos lo que decían los altavoces, que desalojaran los jardines y nosotros demostrando que éramos unos pardillos nos quedamos en los jardines para acompañar a la reina y al príncipe.
Al pasar delante nuestra Angelito dio los buenos días y el príncipe de Edimburgo lo entendió y nos contestó. Después de pasar la reina y el príncipe, los cuatro militares que nos tenían acosados se fueron dejándonos en el mismo sitio y nosotros decidimos realizar el paseo que teníamos previsto. En este paseo tropezamos con el camión de las guarniciones del príncipe de Edimburgo donde estaba el yegüero mayor. Angelito empezó a mirar dichas guarniciones y el señor que estaba allí, comprendió que Angelito sabía de lo que estaba hablando y nos atendió correctamente.
Allí nos preguntaron por la guarnición calesera que tanto había llamado la atención en la entrega de premios. Angelito lo explico con detalle y este empleado quedó en exponer al príncipe dicha guarnición, ya que había mostrado interés en la misma. Como consecuencia de ello, este señor vino a Sevilla para conocer la guarnición calesera y de paso dio varias clases. Suponemos que informaría al príncipe de todo, puesto que esta guarnición fue incluida en las guarniciones europeas de tradición.cu