Ramón Moreno de los Ríos, vicepresidente 3º del Real Club de Enganches de Andalucía, publica una Tribuna Abierta en el periódico ABC, que recogemos a continuación:
Tuve la suerte de formar parte del comité organizador de la Feria de San Miguel y puedo contar, en primera persona, la aparición y desaparición de aquella feria que era historia de Sevilla.
El proyecto fue presentado a Rafael Carretero, quien lo hizo suyo con gran acierto, y acogido con cariño por el entonces delegado de Fiestas Mayores, Juan Ortega (PA).
Se creó una Federación de Asociaciones formada por la Asociación Sevillana de Criadores de Caballos de PRE, asociaciones de Angloárabes, Hispanoárabes, árabes y cartujanos, la FAH y el RCEA.
El proyecto se basó en la creación de una gran T. En sus brazos se situaban toda la parte logística, los boxes y las casetas de las distintas asociaciones, con una pista de calentamiento en el centro. En el cuerpo de la T se levantaba una gran pista, rodeada de casetas, todas ellas blancas, pertenecientes a grupos de amigos e instituciones, además de una gran carpa que albergaba una exposición de carruajes del RCEA.
En el gran patio de entrada se instalaron los stands comerciales y, a la izquierda, una plaza de toros portátil, junto con la calle del infierno infantil.
Una vez terminada toda la estructura, la Feria se puso en marcha.
Los objetivos fundacionales se cumplieron plenamente: el caballo y el toro fueron los grandes protagonistas de aquella Feria, la aceptación por el público magnífica. Hubo competiciones, casetas, música, cante, baile, gastronomía, etnología, venta y tratos de ganado, además de novilladas y festejos para noveles.
Se celebraron competiciones federativas de gran importancia: Campeonato de España de Doma Vaquera, Campeonato de Andalucía de Saltos, concursos morfológicos de las distintas razas, exhibiciones de enganches, pases de modelos sobre carruajes y un largo etcétera.
Fueron dos años de éxito: 2001 y 2002.
Al tercer año se produjo un cambio en el Gobierno municipal. El nuevo delegado de Fiestas Mayores, del PSOE, nos reunió para comunicarnos que en su programa figuraba «la supresión de la Feria de San Miguel».
Al explicarle quiénes éramos los organizadores y cómo estaban representadas todas aquellas organizaciones vinculadas al mundo del caballo, que además creábamos empleo y riqueza para Sevilla, nos respondió:
—La semana que viene volvemos a reunirnos.
Y en aquella reunión nos dijo que la Feria se podía hacer, pero que «no podía llamarse Feria de San Miguel ni podía celebrarse en los terrenos de la Feria».
Política pura.
Después se intentó buscar otras alternativas, sin éxito, en el Palacio de Congresos y en la Plaza de España.
Y ahí terminó todo: todo el esfuerzo, toda la ilusión y todo el cariño que habíamos puesto quienes formábamos parte del mundo del caballo sevillano.
Foto: ABC